martes 31 de enero de 2012

Diario del club: Señora de rojo sobre fondo gris

Señora de rojo sobre fondo gris
Miguel Delibes



Hace mucho tiempo que leí este libro y recuerdo que pensé: me encantaría que alguien hablase así de mí cuando me haya muerto. Me había encantado el amor sereno que subyacía en todo el texto, sin darle demasiada importancia a cada uno de los personajes que salen reflejados y en especial, a la mujer protagonista.
Sin embargo en esta lectura me he centrado más en lo que se cuenta  sobre los personajes y sobre todo en lo que se deduce de ellos y he llegado a la conclusión de que no me ha gustado tanto. No sé si es porque estoy muy sensible con los tiempos que corren,  pero la verdad, el personaje que se describe no me interesa lo más mínimo, ni tampoco el contexto que  le que le rodea.
Ana es la mujer perfecta -Dios nos libre del día de las alabanzas, como dice mi madre-. Inteligente, culta, con una gran sensibilidad en todos los ámbitos de la vida Lo deja todo para ejercer de esposa y madre- decisión que respeto- .
Ana , dinamiza una reunión, destacando por sus habilidades sociales; anima al talento creativo de su esposo, es amiga de sus amigos, la persona que sabe escuchar etc, en definitiva, que disfruta de la vida y hace que los demás también lo hagan. Y en los momentos en los que ésta es amarga, no se amilana. Y cuando al final la enfermedad la derrota, no se queja y antepone la boda de su hija a una operación. Sé que es amor de madre pero tanta perfección me abruma, sobre todo porque está encuadrada en un contexto de cierta facilidad para conseguirlo todo. Cuando sus hijos tienen problemas, pueden acudir a amigos poderosos para que les ayuden, ante la enfermedad, siempre se pueden pagar los mejores médicos…  
Es verdad que el libro es una despedida, la añoranza por el  amor perdido, todo lo que supuso en su vida y en su crecimiento como persona y artista pero, creo que no es el momento ideal para releer este libro porque me ha dejado totalmente indiferente como cuando hojeo las revistas del corazón.
Encarna Iglesias