¿Qué tendrán los clásicos de la literatura que siempre son actuales?
Esta pregunta me la hice un montón de veces a raíz de los comentarios que iban surgiendo en la reunión del sábado de nuestro Club de lectura.
Una reunión demasiado intensa para sólo dos horas, que se pasaron volando, impulsadas por la intensidad y el debate apasionado que las tres historias reunidas bajo el título de la tercera: "La mujer rota" escribió la escritora francesa Simone de Beauvoir, en 1968.
La lectura de este libro había provocado, en todos/as y cada uno/a de las/los participantes en el club, un montón de sensaciones encontradas, desgarradoras, contradictorias. Un montón de pensamientos, reflexiones, preguntas...
Los/as había puesto frente al espejo de su propia existencia, les había revolucionado, inquietado, preocupado.
A nadie había dejado indiferente los problemas de relaciones de pareja o filiales que se plantean en las tres narraciones. Todos y todas se sintieron en algún momento protagonistas de las historias.
¿Tan poco ha evolucionado la verdadera esencia del ser humano a los largo de la historia?
¿Son los sentimientos humanos universales y eternos?
¿Cómo actuaríamos en casos similares a los que aquí se plantean?
El debate no decayó en ningún momento. Se acumulaban las ideas, los pensamientos y la reflexiones suscitadas por la lectura del libro, y cada intervención enriquecía, complementaba o cuestionaba la anterior provocando nuevas ideas.
En este libro hay tres narraciones, independientes entre si. Sin embargo, comparten mas de una cosa: la protagonista de las tres historias son siempre mujeres y la atmósfera de las tres historias, el telón de fondo de cada pagina, es la desolación, la angustia, los cuestionamientos, los auto reproches, la sensación abrumadora de que la vida pasó rápido y paso al lado.
Tres narraciones escritas magistralmente, con delicadeza y a la vez con furia: "La Edad de la discreción", "El Monologo" y "La Mujer Rota".
1. Una mujer que un día descubre que ya no es la misma, que su marido no es el mismo, que su matrimonio ya no es el mismo. Que ya no hay nada por conocer, por descubrir, que ya no existe la posibilidad de asombrase con nada del otro.
2. Una mujer que ha perdido a su hija de 17 años. Muchos años después caminando por Paris mantiene un agudo soliloquio haciéndose un autoanalisis. Odia todo y a todos, nada le parece que valga la pena. Sin embargo, es en este soliloquio (que comparte con nosotros) cuando comienza a unir la muerte de su hija con su inconformidad con el mundo. Y es en este momento cuando comienza a intuir la posibilidad de que "la inmundicia de la civilización" este unida a su desconsuelo de no poderse armar siendo mujer-madre, pero sin su hija.
3. Una mujer que ha perdido a su marido, después de que éste abandonara la casa junto a una mujer mas joven. Después de años de una vida aburrida, sin conversaciones, sin emociones, sin encuentros, él decide irse. Y entonces ella se encuentra vacía en el mundo, su único interés en la vida había sido amar y su marido. ¿Que le quedaba entonces cuando ninguna de las dos cosas estaban?.
Simone de Beauvoir fue más pensadora que novelista, y esto se trasluce en sus obras en las que no se busca tanto el estilo literario, como una forma de transmitir el pensamiento de manera accesible y comprensible para todos/as los/as lectores/as. Su aportación al feminismo fue siempre muy significativa y la relación que mantuvo, a lo largo de toda su vida, con el filósofo francés Jean-Paul Sartre está llena de anécdotas y vivencias escandalosas y complicadas. Una vivencia libre y moderna muy adelantada a su época e incluso al modelo de vida actual.
Una suerte reencontrarnos con ella, de nuevo, en pleno S. XXI.
Una gran suerte.



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